Me miro al espejo, me veo bien; una falda marrón, una camiseta blanca con un gato con adornos marrones, unas sandalias. Me toco el pelo; perfecto. Cogo mi bolso marrón, conjuntado con la ropa, meto en él el monedero, el móvil, y todo listo. Vuelvo a mirarme por ultima vez al espejo, lista.
Suena el teléfono, abro el bolso y lo miro, lo cogo.
-Dime, ¿pasa algo?
-No, no es nada, sólo; ¿Puede venir James con nosotras?
-Claro; a mí no me importa, ya lo sabes.
James es un viejo amigo de Kaya, mi mejor amiga, no conozco muy bien a James, pero no me molesta que él venga, es su amigo, y sí es su amigo, también será el mío.
-Gracias, vamos para allá.
-Ahora os veo, hasta ahora.
Cuelgo y vuelvo a meter el móvil en el bolso.
Pasan unos minutos y llaman a la puerta; son James y Kaya.
Los miro y me paro unos segundos en James, es mono, bastante incluso. Su cabello es largo, llega hasta sus hombros, liso, rubio, sus ojos son color miel, pero tienen algo especial, tal vez no es perfecto, pero para mí sí lo fue. Vuelvo a la realidad, sonrío tímidamente y abro.
-¡Mamá, me voy!
-¿Ya han llegado tus amigos?
-Sí, luego nos vemos, el móvil está en sonido; no te preocupes.
-Ten cuidado.
Asiento y me da dos besos, bajo las escaleras y me acerco a ellas, miro a Kaya y la sonrío, caminamos mientras hablamos, reímos.. hasta llegar a una especie de feria.
James consigue un osito de peluches, con el cuál juego, entretenida, luego él me lo regala.
En ese momento amé ese gesto amable de su parte, en otros momentos lo odié con todas mis fuerzas.
Le sonrío y se lo agradezco, él sonríe, ese gesto tan insignificante significó todo y nada a la vez.
Todo para mi; nada para él. Estubimos hasta la una de la madrugada los tres, aunque yo sólo me fijaba en él, no me gustaba, pero me llamaba la atención.
Luego llega la hora de irme, no quería irme y apartarme de él, que ilusa fui. Él nunca se fijaría en alguien cómo yo, es demasiado superficial.
Entonces me despido,me llevo el peluche conmigo, ellos se quedan juntos y yo me marcho con mis padres, llego a mi casa.
Sonrío feliz, aunque no sé por qué, ¿me gusta James? ''No, eso no puede ser, sabes cómo es, es estúpido.'' Pienso y me digo una y otra vez.